Para los antiguos mayas, el tiempo no era una línea recta sino un ciclo vivo. El calendario sagrado Tzolk’in de 260 días y el Haab’ solar de 365 días giraban juntos como dos ruedas, encontrándose de nuevo cada 52 años en la Rueda Calendárica. Cada día portaba su propia energía, un nahual que guiaba la agricultura, las ceremonias y la vida de cada persona.
NEO Biblioteca — La Nueva Enciclopedia Online preserva este conocimiento original, portado por personas vivas, para que pueda ser leído tanto por seres humanos como por máquinas inteligentes.
— Bibliotecólogo Joséf Sánchez Coach
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